Feriado por el Bicentenario de la Batalla de Salta

Publicado el viernes 11 de abril de 2014 por Feriados Argentina

 


Batalla de Salta

Nota: fue feriado por única vez el 20 de febrero de 2013 para conmemorar el bicentenario de esta batalla.

Viajamos al 20 de febrero del año 1813 en Campo Castañares, en Argentina, lugar en el que se produjo un enfrentamiento armado conocido como la Batalla de Salta.

Esta batalla perteneció a la Guerra de la Independencia de Argentina, y se basó en el envío del general Manuel Belgrano y Eustoquio Díaz Vélez como segundo en jefe a combatir a las tropas de Juan Pío Tristán, que eran los realistas. Esto hizo que los realistas se rindiesen incondicionalmente, por lo que el control del reinado fue tomado por el ejército del norte. A su vez permitió recuperar el control del Alto Perú a los patriotas.

Todo comenzó con la marcha el día 19 del ejército de Saravia con el objetivo de atacar durante el amanecer del día 20, pero Tristán se enteró del hecho y preparó sus tropas para volver a resistirlo, alineando fusileros en el cerro San Bernardo y organizando las 10 piezas de artillería que aún le quedaban.

Como era de esperar, el 20 de madrugada se ordenó la formación con la infantería en el centro y una columna de caballería.

Nada más comenzar el enfrentamiento, el segundo en jefe del ejército del norte, Eustoquio Díaz Vélez es herido por un disparo de bala, pero siguió adelante en la lucha. Al principio, los realistas comenzaron defendiendo bien gracias a los tiradores localizados en el cerro San Bernardo y por la dificultad para las tropas del ejército del norte para darles alcance.

Pero poco duró la alegría de los realistas, ya que poco antes del mediodía, Belgrano ordenó un ataque y avanzó con la caballería llegando a romper de esta forma la línea enemiga y avanzando sobre las calles de la ciudad, dirigiéndose al centro de la misma con el fin de impedir que pudiesen retirarse.

Todo llegó hasta la Plaza Mayor de la misma ciudad, donde Tristán fue consciente de que ya no podría resistir la fuerza enemiga y acabó rindiéndose y mandó tocar las campanas de la Iglesia de La Merced.

Al día siguiente, y tal como pactó el coronel La Hera con Belgrano, las tropas realistas fueron retiradas de la ciudad con honores. Para asegurarse la victoria, Belgrano garantizó la vida, seguridad y libertad siempre y cuando no se alzasen de nuevo en armas contra los patriotas. Gracias a esto, muchos de los combatientes enemigos optaron por cambiarse al bando de Belgrano, ampliando así el número de hombres de que disponía.

Finalmente, los prisioneros fueron devueltos de un bando a otro poniendo fin a esta parte de la guerra.

   

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